lunes, 1 de octubre de 2007

JARABE CON SABOR A LAURA

Un sábado cualquiera de otoño, hora de comer: entre las patatas con chorizo y el cordero asado (¡ñam, ya apetecía el menú de invierno!), el bebé de nuestros amigos protesta. Parece que tiene hambre. Laura, su madre, se levanta de la mesa, la saca del cochecito, vuelve a sentarse con ella en brazos y, con una naturalidad que me encanta, se desabrocha la camisa para ponerla al pecho. Frente a ellas, la cara de Javier es la definición del asombro: ojos como platos, boquiabierto, la mano que sostiene el tenedor detenida en el aire. Es la primera vez en sus doce años de vida que contempla tan de cerca cómo se amamanta a una criatura. Y le explico:
-¿Ves? Ainhara está comiendo ahora, como nosotros.
Una sonrisa le ilumina el rostro y me ofrece su explicación, que difiere algo de la mía:
-¡Claro! Está tomando jarabe con sabor a Laura.
Si alguien encuentra una definición más poética del amamantamiento, por favor, que me la envíe.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Javichu! porque cada vez que te veo me sorprendes con alguna frase encantadora, como "jarabe con sabor a Laura", o con algún gesto que me emociona.

Me encantó cómo le enseñaste el otro día tu cuarto y tus cuentos a Ainara, y cómo, incluso, le dabas a elegir "la mariposa o la flor...ELIGE", y Ainara "ni caso"...¡qué pequeña es todavía!.
Cuento contigo y con tus padres para que os quedéis algún ratito con Ainara, seguro que aprenderá mucho contigo, como siempre me pasa a mi cada vez que te veo.
Un beso de Laura (la del jarabe)

Anónimo dijo...

Gómez de la Serna estaría envidiosísimo de la greguería (¡y yo también!)
Esther

Anónimo dijo...

Hola. Soy Bea, la hermana de Laura... Si, la Laura del jarabe. Por despiste, o con intención, mi hermana me dejó en las direcciones de Mis Favoritos este blog, y no he podido evitar emocionarme al leer esto. Me leí "Nadie tan feliz", y conocí a Javi en la boda de Laura y en una visita al Parque Warner. Fueron dos ocasiones fugaces, pero no puedo evitar considerarle prácticamente alguien de la familia.
No creo que nadie que le haya conocido pueda olvidarle, porque es todo alegría. Me gustaría ser Laura para verle más a menudo, porque tiene que ser una experiencia alucinante.
Yo he estado buscando desde que Ainara nació palabras para contar a mis amigas lo que era ver dar de mamar a un bebé, algo que se lo hiciese ver. Por fin Javi me las ha dado, y de una manera que estoy segura de que todas y todos entenderán. Y más veces me ha pasado que, con una frase sencilla, suya o de cualquier otro niño, he sabido expresarme mejor que si fuese Cervantes. Muchas gracias, Javi!

Bea.

Anónimo dijo...

No me sorprende. Javi tiene el don de saber decir las cosas y de que impacten.

Soy Cristina, amiga de la familia, y conozco a Javi desde que tenia meses. Si le preguntas a Javi quienes somos de carrerilla te dirá: “Cristina, Mike, Jonathan y Alex”. Somos un pack, indivisible.

Javi es un niño feliz, tronchante (como diría su madre) y con una habilidad musical excepcional. Pero una de las cosas que más me impacta es su sensibilidad. Tiene una percepción única. Cuando se siente sobrepasado por una situación o nervioso dice: “No pasa nada”, es su manera de tranquilizarse, de decirse a si mismo que todo saldrá bien. Tres palabras. Solo tres palabras. Poderosas . Mágicas.

Yo tengo un hijo con una discapacidad de aprendizaje. Tal vez no tan apreciada ni con tanto impacto como una discapacidad intelectual, pero discapacidad al fin y al cabo. Estos últimos años han sido muy difíciles para todos. Mi hijo ha entrado en una espiral que le tira hacia abajo y emocionalmente le está haciendo polvo. Nos está haciendo polvo. Va sin rumbo, dando tumbos. Yo he intentado muchas cosas para mantener una perspectiva positiva. Unas funcionan, otras no. Pero muchas noches, cuando tras un día dificil me siento nerviosa, impotente y derrotada, me sorprendo repitiendo como una oración : “ No pasa nada, no pasa nada, no pasa nada…”. Funciona. Me siento mejor.

Gracias Javier, Javi, “mi” Javi. ¡¡¡Qué sabio eres!!! Yo no sé que haría sin ti.

Cris

DOSGATOS dijo...

Y tú eres jarabe de vida, Javi