lunes, 5 de mayo de 2008

EL VIAJE


Sigo haciendo su equipaje como me enseñaron en el cole: bolsas con etiquetas adhesivas donde, en mayúsculas bien grandes, puede leerse ROPA JUEVES, ROPA VIERNES, ROPA DE RESPUESTO, PIJAMAS, CALZADO... En el exterior de la maleta, una gran foto con su nombre a modo de trajeta identificativa. Javi no sabe leer, pero sé que es un ayuda inmensa para los monitores que le atienden cuando se va de viaje.
Ha estado en un campamento de Xtremaventura este último puente del pasado 1 (festivo en toda España) y 2 de mayo (fiesta en la Comunidad de Madrid). Cuatro días. 96 horas. 5.760 minutos. Cuando nos acercamos con el coche al punto de recogida desde el que parte el autobús, comienza a preguntar por los nombres de monitores y chavales con los que ha compartido otros viajes. Hace más de seis meses que no les ve, pero él se acuerda perfectamente de todos.
Como siempre, la espera le pone algo nervioso: salta, palmotea, pregunta una y mil veces por Susana -la monitora que les aguarda en el albergue-, habla sin ton ni son...
Por fin llega la hora. El conductor arranca, los chavales (sólo hay dos chicas) van subiendo tras despedirse de padres y madres. Javi entra sonriendo y, ya en su asiento, se pone el cinturón de seguridad como le enseñamos a hacerlo desde que era pequeño. Mira por la ventanilla buscándonos. Y allí estamos, su padre escondido tras un árbol porque piensa que lo mejor para él es que el momento sea breve y desaparezcamos lo más rápidamente posible. Yo, soldada a una acera de la que no puedo moverme mientras fuerzo una sonrisa a la que le cuesta abrirse camino entre el nudo de lágrimas que me quema la garganta. ¿Estará bien? ¿Nos echará de menos? ¿Tendrán los monitores la suficiente experiencia para comprenderle? ¿Disfrutará y será feliz? Por favor, que no le pase nada...
Miro a mi alrededor e intuyo las mismas dudas en aquellos padres y madres clavados como yo a la acera. Su sonrisa también contradice miradas húmedas u ocultas tras gafas de sol. La mayoría tiene mucha más experiencia que nosotros porque sus hijos son mayores que Javi. Pero todos estamos allí.
Nuestras manos siguen agitándose en despedida aun cuando ya no distinguimos ni el autobús, engullido por una marea de tráfico en esta estampida de mayo que deja la capital desierta.
Como siempre al doblar la esquina, mis lágrimas se desbordan por el esfuerzo contenido de la espera. Como siempre, mi compañero de vida me toma la mano y me dice:
.-"Tranquila. Se va contento y se divertirá".
Lo sé. Como cuando se marcha con sus amigos del grupo de ocio de ALEPH o con los del cole Estudio 3. Poco a poco, la congoja se bate en retirada ante el orgullo: el de haber permitido que, desde muy pequeño, Javier participara con nosotros y su hermano de la experiencia enriquecedora de los viajes. En coche, en avión, en tren, en barco... Nunca nos hemos dejado vencer por los miedos: a su cansancio, al nuestro y al de su paciente hermano, al de las pataletas y los gritos, al del "que dirán", al de la rutina rota.
Al llegar a casa, hacemos el equipaje y nos despedimos de nuestro hijo mayor, sometido este año a la presión del examen de Selectividad.
Granada rebosa de gentío y Cruces mientras nos reímos en compañía de amigos con energía y vitalidad descomunales que yo perdí en el camino de mi vida sin darme cuenta.
Vuelta a Madrid. Javi llega excitado, agotado, feliz. Lo mismo que nosotros. Cuando abro su maleta, me da la bienvenida un diploma a su nombre "por su alegría y por sus bailes". Hasta el próximo viaje.

5 comentarios:

Nenos dijo...

See Please Here

Anónimo dijo...

¡¡me has dejado con los pelos de punta!!

Anónimo dijo...

no puedo describir lo que siento después de haber leido eso... es difícil explicar.
he estado leyendo la revista de AR, y he leído la página dedicada a ti y a tu hijo.
se que no le gusta que le llamen madre coraje, pero es ustede una gran persona.
sólo tengo 21 años recién cumplidos, no se lo que me deparará la vida. pero después de haber leído todo esto, me encantaría poder formar parte de tu asociación y poder colaborar en todo lo posible.
he estudiado técnico superior en animación y actividades físco-deportivas. se que apenas es nada pero me gustaría poder hacer algo.
ÁNIMO!
MI correo es: mjesus_garrido_2@yahoo.es
me gustaría que se pusiera en contacto conmigo para poder ayudaros
un gran abrazo!

Mª Jesús dijo...

soy la chica del comentario anterior.
este blog es de lo mejorcito que hay en la red.
llevo una hora aquí leyendo cada blog, la historia que cuentas en cada mes... no se como explicarte lo que siento.
que gran obra de humanidad.
se que algún dia trabajaré con personas discapacitadas, me encanta ese trabajo. ojalá muchas personas se ofrecieran voluntarias para trabajar en este ámbito.
un gran abrazo!

Anónimo dijo...

Desde el Estrecho llego. Desde aquí partiré en 2 semanas dirección Amsterdam, Fiordos Noruegos, Sol de Medianoche...
Mis niños estan acostubrados a mi naturaleza inquieta, y yo he desarrollado la paciencia necesaria para llevar a Jesus de mi mano, circunstancia esta incomprendida por los demas, gozosa para nosotros.
Con el buen tiempo reduzco la medicación de Jesus, quiero anularla. Su psiquiatra no esta de acuerdo, no solo mantiene la risperidona sino cree conveniente comenzar con rubifen. Me lo replantearé el proximo curso escolar, dado el nulo rendimiento de este. Ahora quiero que mi niño este libre de farmacos, hiperactivo, estereotipico, ecolalico y sonriente.
Al... ( perdón, aquí pegaba una palabra mal sonante).
Mantenemos la armonia.
Sopla levante, hace calor, esta bonito el Estrecho, demasiado barco cruzando. Crecen mis tomateras, llegan los higos, pimientos, berengenas, pepinos,la parra aventura racimos... La vida misma.
Un beso a los dos.
Esperanza del Estrecho.